Palabras de Bernardo Herrera:

Queridos amigos:

Una vez más, la Fundación Herrera Luque tiene el honor de rendir homenaje a un venezolano ejemplar al que podemos calificar sin lugar a dudas como un ¡¡Héroe civil!
¡Elías Pérez Borjas fue más que un gerente cultural! La actividad que desplegó en nuestros escenarios teatrales abarcó al teatro y a la danza pero también al cine, a la teoría de la danza y la escritura.
Se le recordará como el empresario teatral que dirigió durante años y en su época de mayor gloria el Teatro Teresa Carreño generando prodigiosos espectáculos con artistas nacionales y extranjeros, promoviendo la Ópera, exaltando la presencia de Vicente Nebreda y la realización de una obra coreográfica aplaudida hoy, más que en el país venezolano, en cinco continentes y formando un equipo de jóvenes que son hoy expertos diseñadores de iluminación, escenógrafos, diseñadores de vestuario, sonidistas y expertos en pintura escénica.
Pérez Borjas no sólo fue teórico de la danza sino que dirigió el Ballet del Inciba y fue uno de los artífices de la creación del Ballet Internacional de Caracas.
¡La idea de este homenaje surgió como iniciativa de Belén Lobo y de Carlos Paolillo, y la Fundación Herrera Luque la recibió con beneplácito! Para hacerla posible la Fundación ha invitado a varias personalidades que conocieron de cerca y vivieron la rica experiencia de arte y vida de Elías Pérez Borjas.
Ellos intervendrán seguidamente y al final de sus intervenciones se proyectará un video documental que recoge materiales de archivo, entrevistas y parte de una rica documentaciòn que Ligia, Rosita y Sagrario Pérez Borjas, presentes en este acto, donaron al Departamento de Investigación de Uniarte en la seguridad de que allí estarán preservados para siempre.
Seguidamente tomarán la palabra Belén Lobo, bailarina y maestra de danza quien ofrecerá el Homenaje. Luego, Rhazil Izaguirre, afamado diseñador de iluminacion formado en el Teresa Carreño en tiempos de Pérez Borjas; Maruja Leiva, quien durante años ha sido maestra en el Ballet del Teresa Carreño; Luis Parada quien dió inicio al Servicio Médico creado por Elías en el Teresa; Perán Erminy, reconocido crítico de arte para quien el teatro y la danza no les son ajenos y Carlos Paolillo, crítico de danza, fundador de los Jóvenes Coreógrafos y docente en la Universdad de las Artes.
Estamos seguros que la suma de sus respectivas miradas permitirán obtener de Elías Pérez Borjas una imagen muy aproximada de lo que es ser para nostros ¡un héroe civil!











Palabras de Manuel Rojas Pérez:

Según Herrera Luque: "La historia, Caracas y el aseo urbano"

AUTOR: ¿Por qué es Caracas una de las ciudades más sucias del orbe?

NARRADOR: ¿Por qué nuestras calles parecen una inmensa papelera? Da la impresión de que la noche anterior se hubiese celebrado un inmenso baile de carnaval. Vasos de cartón, cajas, botellas vacías, latas, pipotes abarrotados de basura, desperdicios de comida, deyecciones humanas, animales muertos, aguas negras, paredes pintorreteadas con palabras soeces, jardines sucios y desgarrados, olores pestilentes, bancos y teléfonos rotos y sobre todo, papeles. Caracas es una ciudad tomada por los papeles. Hay papeles por todas partes. Hay papeles en las avenidas. Ríos de papel y basura bajan de los cerros. Hay papeles en los santuarios, en los restaurantes, en las oficinas, en las oficinas públicas.

AUTOR: Con razón Balcón Risueño redujo a la mitad el presupuesto destinado al papel toilet de su despacho. Treinta años atrás, Caracas era muy limpia. Era una ciudad, que como decía Cecilia Martínez, esa gran caraqueña, olía a flores y a frutas.

ANCIANA: (Sentenciosa) La gente barría el frente de sus casas...

ANCIANO: A nadie se le ocurría echar basura para la calle. Con decirles que hasta se consideraba pavoso barrer hacia la calle.

ANCIANA: El Aseo Urbano, con toda la pobreza de entonces, funcionaba.  ¿Te acuerdas, viejo, cómo era en aquel entonces?

(Golpes en la puerta.)

UNA voz: ¡Aseo!

ANCIANA: Pase, señor.

UNA voz: ¿Está amarrado el perro?

ANCIANA: Sí, señor. Pase adelante, no hay cuidado.

ANCIANO: La gente del aseo no sólo recogía tres veces a la semana la basura sino que la iban a buscar al fondo del corral. Cuando el General Juan Vicente Gómez, venía de visita a Caracas un carro del aseo urbano recorría las calles echando agua, para que no hubiese ni siquiera polvo.

ANCIANO: Eramos muy limpios los caraqueños y eso que en aquellos tiempos muchas casas no tenían ni siquiera excusado.

NARRADOR: ¿Y cómo hacían?

ANCIANO: Bueno... había letrinas o excusados de hoyo..., y en las partes más rurales, el corral y los cochinos. Los cochinos, al igual que los zamuros, cumplían una gran labor sanitaria...

ANCIANA: Cuando yo era muchacha, se tenía por costumbre que cuando se mataba pollo o gallina, las tripas se echaban al tejado...

NARRADOR: ¿Y para qué?

ANCIANA: Para echárselas de ricos... En esa época una gallina era un lujo...

NIÑO: ¡Mamá, mamá!

MUJER: ¿Qué fue, niño?

NIÑO: En casa de los Vegas están comiendo gallina, mírame qué zamuraá...

VECINA: (Irrumpiendo) ¿Supieron que ayer en casa de los Vegas comieron gallina? El techo estaba lleno de zamuros.

MUJER: (Con tono acusador) ¡Gua, pues ¿cómo que salieron de abajo? Voy a visitar a Misiá Rita. Si tiene pata para comer gallina, debe tener para pagarme el san... ¿No te parece, esta niña?

AUTOR: Así éramos de pobres, y también de limpios, cincuenta años atrás. La limpieza de la ciudad estaba a cargo del Aseo Urbano, de los zamuros y de los cochinos.

HOMBRE 1: Hasta hace poco tiempo era muy frecuente que cuando uno iba al interior y preguntaba al dueño de una casa, dónde podía hacer sus necesidades le respondiese con la mayor naturalidad:

HOMBRE 2: (Acento popular) Allá atrás en el corral, tras de aquellas matas de cambur...

HOMBRE 1: Muchas gracias, señor... • (Tres pasos.)

HOMBRE 2: Pero, un momento... ¿no se va a llevar el palo?

HOMBRE 1: (Con extrañeza) ¿Palo? ¿Y para qué?

HOMBRE 2: ¡Guá, y pá qué va a ser! Pa'espantá los cochinos.

ANCIANO: Cuando los excusados de hoyo se llenaban, había personas ¡qué ingrato oficio! que los vaciaban totalmente de su contenido dejándolos como nuevos. Nunca olvidaré esta escena que le ocurrió a mi viejo con uno de estos limpiadores. El hombre ejercía su oficio con dignidad y altivez. Luego de meter en el hoyo su vara de medir dio su sentencia:

LIMPIADOR: Son tres metros, a dos y medio, vienen siendo seis reales y medio...

PADRE: (Protestando) ¡Pero usted está loco, ño Marcos! ¿Cómo me va a cobrar dos y medio? Yo lo más que pago es real y cuartillo...

ANCIANO : No Marcos, con aire de majestad ofendida, pasó sus dedos por su vara librándola del objeto medido y diciéndole a mi padre:

Ño MARCOS: Ahí le dejo su mierda...

ANCIANO: ...salió a la calle con paso firme.

NARRADOR: Aunque no venga mucho a cuento, ¿sabían ustedes que los castillos en la antigüedad solían ser tomados a través de las letrinas? (Pausa) Había un cuerpo de zapadores de porquería que en medio del tenebroso contenido de los excusados que se abrían en el foso penetraban en la fortaleza sorprendiendo a sus defensores.

ANCIANA: Pero, qué poco heroicos eran esos guerreros...

NARRADOR: No crea, misiá, por el contrario, eran muy estimados, valiéndoles su esfuerzo de embarrarse y hasta de tragar cochinadas, honores y privilegios...

ANCIANO: (Filosófico) Bueno..., las cosas no han cambiado tanto. Es mucho el tercio que debe su posición social y política a su capacidad de comer mierda... ¿No vendrá de aquellos estrategas de letrina aquella castiza expresión cubana?

AUTOR: Caracas y todas las ciudades de Venezuela, a diferencia de lo que sucedía en el resto del mundo, eran singularmente limpias. En Madrid, hasta bien adentrado el siglo pasado, las calles eran un verdadero chiquero, pues se tiraban a la calle todas las aguas mayores y menores, al igual que los desperdicios. Es célebre el grito:

ESPAÑOL: (Arriba y en tercer plano) ¡Agua va!
(Tobo de agua al caer sobre la calle.)

ESPAÑOL 2: (Encolerizado) ¡Me cachi en la má! ¡Ahora mismo subo y te mato!
(Golpes contra un portal.)

ESPAÑOL 2: (Fuera de sí) Abre, ya de una vez, ¡hijo de perro y monja! ¡Abre, para darte tu merecido!

SERENO: (Que se acerca) ¡Cállese usted! ¿A qué viene tanto escándalo?

ESPAÑOL 2: ¿Cómo que a qué viene tanto escándalo? Mirad cómo me han puesto los del tercer piso. Me han calado de inmundicias de cabezas a pies... Me han dañado mi traje nuevo...

SERENO: Vuestra es la culpa, señor mío. ¿Quién os manda estar de paseo a las diez de la noche, que es la hora del agua?

ESPAÑOLA: (Arriba, tercer plano) ¡Agua va!
(Agua al caer.)

SERENO: ¡Maldición! Mirad cómo me han puesto. (Elevando la voz) ¡Eh, tú, mala pécora! ¿Es que no tienes ojo para ver a los cristianos?

ESPAÑOLA: (Burlona) Es la hora del agua, nene... Y si no te apartas te vuelvo a bañar... ¡Agua va!

AUTOR: Y no se vaya a creer que esta práctica era exclusiva de España. En Francia se pegaba el mismo grito:

MUJER: Gardez l'eau!

AUTOR: Y en Inglaterra se hacía otro tanto. En Curiosa Médica de este año leemos:

NARRADOR: El ¡Gardé lo! era un grito común cuando los cubos de aguas negras eran arrojados desde las ventanas. Como Londres, Edimburgo era notoria por el estado lamentable de sus calles. Allí el sonido de las campanas de la iglesia de Saint Gilíes, a las diez, era la señal para vaciar los desperdicios y la basura.

AUTOR: Se preguntarán ustedes, ¿y quién limpiaba las calles luego que pasaba la hora del ¡Agua va!? Pues, aunque ustedes no lo crean: los cochinos.

NARRADOR: En el Nueva York del siglo pasado era lo común. Y en Londres —según la referida revista— tenían el monopolio del aseo urbano los cerdos del hospital de Saint ' Anthony, los cuales, para distinguirse de los otros, llevaban atadas al cuello unas campanitas (ruido de cochinos y campa-nitas). Entre las seis de la tarde y las siete de la mañana, y por real privilegio, los cochinos de San Antonio además de saciar su hambre limpiaban a Londres de sus inmundicias.

AUTOR: Nosotros, con todo nuestro subdesarrollo, salvo el martes de Carnaval, jamás recurrimos a tales procedimientos. Ya desde 1713, según Arcila Paría, una ordenanza prohibía a los vecinos verter basura en la calle. Viejos carromatos recorrían las calles al amanecer llevándose las impurezas con las que no pudieron los zamuros, los cochinos y la candela. Oviedo y Baños, hacia 1725, celebra la limpieza de las calles de Caracas, «que por su disposición no toleran ni el polvo, ni el fango». Y así fue a todo lo largo de la historia —como viésemos, al igual que Cecilia Martínez—, hasta hace relativamente poco tiempo.

NARRADOR: ¿Qué sucedió, entonces? ¿Por qué Caracas, de una ciudad pulquérrima se ha convertido en este chiquero? ¿Es acaso falta de urbanidad?

AUTOR: Yo no creo que se trate de un simple problema de urbanidad o de una pura regresión de las normas culturales de higiene. Creo que hay algo más, que amerita serias reflexiones de mis colegas psiquiatras. Observen que contrasta la suciedad de las calles, con la limpieza de la gente y el ornato de las casas. Si fuera expresión de una cultura los caraqueños serían sucios y zaparrastrosos y el interior de las casas reflejaría la inmundicia exterior. Y eso afortunadamente no sucede.

NARRADOR: El estado de suciedad que se observa en Caracas no lo encontramos en la casi totalidad de las otras ciudades y pueblos de Venezuela.

AUTOR: Lo que habla a favor de mi tesis, de que algo extraño sucede.

NARRADOR: ¿Qué puede ser?

AUTOR: El amor al terruño es algo consustanciado con el ser humano. A todo el mundo le gusta ver limpia la ciudad donde vive. La urbe es una extensión de su hogar, es el gran hogar, es parte de sí mismo. Pero, ¿se siente lo mismo en una ciudad extraña, y que encima es hostil? Apenas el 40 % de los habitantes de Caracas son nacidos en ella.

NARRADOR: (Con sorpresa) ¿Cómo va a ser? ¿De modo que un 60 % de las personas que viven en Caracas son forasteros?

AUTOR: Exactamente. Si a eso añades que, por miles de razones que no son del caso enumerar, Caracas es una de las ciudades más inhóspitas del mundo, donde todo malestar tiene su asiento y su gente vive en permanente frustración, es razonable pensar que el acto de ensuciar es un acto de retaliación o venganza contra la ciudad que nos agrede. Fíjate, el Parque del Este. Sin desmerecer el celo de sus guardianes, es uno de los lugares más limpios de la ciudad y también el único grato de toda la ciudad. Otros parques y otros sitios, con idéntico personal y presupuesto, no logran los mismos efectos. La razón de esta diferencia posiblemente estribe en que la gente que lo visita, en agradecimiento a la paz que ofrece, le corresponde no ensuciándolo.


Homenaje a Elías Pérez Borjas (26/02/2013)



Fundación Francisco Herrera Luque se complace en invitar al Conversatorio de Seguridad Ciudadana, Derechos Humanos y Cárceles. LA CONFLICTIVIDAD SOCIAL EN VENEZUELA EN EL 2012 Y PROYECCIONES PARA ESTE 2013 con el invitado: Marco Antonio Ponce, Coordinador General del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social. El jueves 21 de febrero a las 5:00 pm. Dirección: Biblioteca Francisco Herrera Luque, 3era. avenida entre 2da. y 3era transversal, Plaza Los Palos Grandes, sótano 2. ENTRADA LIBRE. Información: fundacionherreraluque@gmail.com, www.fundacionherreraluque.org, @AmosDelValle, 0212 2147966.






Fundación Francisco Herrera Luque invita al Café de los Sábados: LAS EMOCIONES Y LA ALIMENTACIÓN, con Jair Serrada, Coach Ontológico-Organizacional y Profesional en las Artes Culinarias. Una forma de conocer sobre la relación entre las emociones y los estados de ánimo en las decisiones alimenticias diarias; desarrollar y fortalecer hábitos alimenticios que permitan el nivel de salud deseado. Sábado 16 de febrero, a las 11:00 am. en la Biblioteca Herrera Luque. Coordinación: Lic. Leonor Báez. Aporte Bs. 50,00. Dirección: 3era. avenida entre 2da. y 3era. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2.

Información: fundacionherreraluque@gmail.com; www.fundaciónherreraluque.org; @AmosDelValle; 0212 2147966

AUTOR: Cuando un funcionario asume una responsabilidad político-administrativa es sometido al siguiente ritual:

Voz 1: (Muy solemne) ¿Jura usted respetar la Constitución y las leyes de la República?

Voz 2: ¡Lo juro!

Voz 1: Si es así, que la Patria os lo premie, y si no que os lo demande.

AUTOR: ¿Cuántas veces los que han tenido en sus manos los destinos del país se han saltado a la torera este juramento, sin que nada les suceda ni en vida ni después de muertos?

NARRADOR: ¿Que tal si un día la Patria pudiera encarnarse, y les saliese al paso para decirles amenazante: «Vengo a demandar el mal uso que hiciste de mi confianza»?

AUTOR: Refiere el Coronel Edito Ramírez, que, siendo subteniente cuando se firmó el ominoso tratado de 1941, recibió una orden de su jefe inmediato.

JEFE INMEDIATO: Haga el favor de redactar un telegrama de felicitación al Presidente de la República por este tratado que pone fin a una larga disputa.

CORONEL RAMÍREZ: Con el debido respeto, me permito recomendarle que no lo haga, mi comandante. Ese tratado es lesivo a Venezuela y tarde o temprano lo reclamarán las generaciones venideras.


AUTOR: No erró el coronel en sus profecías. Aunque todavía la protesta está asordinada por múltiples razones, ya se escucha el malestar creciente que sentimos los venezolanos por aquel malhadado tratado, que no sólo nos arrebató buena parte de nuestro territorio, sino que hoy nos plantea serios y graves conflictos de consecuencias inimaginables.

Voz 1: (Vehemente) ¿Es que acaso no pensaron en las terribles proyecciones que el hecho concitaría contra la soberanía nacional? ¿Qué razones y explicaciones dieron para ceder parte del territorio?

Voz 2: (Suficiente y apaciguador) Eramos un país inerme, mi joven amigo. No había ejército. Hubiésemos sido aplastados. Era un sacrificio inútil.

Voz 1: (Seco y puntilloso) En materia de territorialidad no hay sacrificios inútiles. Más inermes eran los finlandeses ante Rusia, y los polacos ante Alemania, cuando decidieron plantarle cara al invasor. Es muy diferente que nos arrebaten por la fuerza un pedazo de territorio, como le sucedió al Ecuador, a reconocer por contrato la legitimidad de un despojo.

Voz 3: (Acusador) ¿Cómo se llaman los responsables de aquel infeliz tratado? ¿Quién era el Ministro de Relaciones Exteriores? ¿Quiénes formaban parte de aquel gabinete? ¿Qué voces se alzaron en el Congreso para acceder o para protestar?

Voz 2: (Superior, paternal) ¿Para qué, mi joven amigo? Buena parte de esos hombres son figuras muy distinguidas de la nación. ¿Qué necesidad tenemos de estar alborotando el avispero cuando eso ya es cosa juzgada y pasada?

Voz 1: (Severo) No es tan juzgada ni pasada desde el momento en que estamos metidos en un berenjenal. (Violento) No pueden ser honorables, ni dignos de respeto ni admiración los que comprometieron el destino de la Patria.

Voz 2: (Bondadoso-pedagógico) Deje en paz a esa pobre gente, ellos no son culpables.

Voz 3: (Airado) ¿Cómo que no son culpables? (Acusador) ¿Y qué significa la presencia de sus firmas en los protocolos?

Voz 2: (Condescendiente) Las circunstancias los obligaban. No se les olvide que Venezuela es un país presidencialista...

Voz 1: (Airado) Nadie obliga a nadie a hacer nada, y menos dentro del clima democrático del gobierno de López Contreras. El Dr. Santos Dominici, Embajador de Juan Vicente Gómez ante el gobierno de los Estados Unidos, no vaciló en presentar su renuncia, condenándose a duro exilio, cuando Gómez hizo que el Congreso eligiese a su hermano Juancho y a su hijo José Vicente, como primero y segundo vicepresidente. El pobre Mocho Hernández, a quien se le ha dado aureola de iluso Quijote, hizo otro tanto cuando Castro violó la Constitución. Y así como los citados hay innumerables venezolanos —de quien nadie se acuerda— que prefirieron renunciar antes que hacerse cómplices y responsables de una infamia.

Voz 2: (Triunfaly jocoso) ¿Y qué fue de ellos? Usted mismo lo acaba de decir: yacen en el olvido. En Venezuela es una tontería renunciar...

Voz 3: (Grave) Es la protesta más digna de los débiles...

Voz 2: (Cínico) Los débiles no van a ninguna parte; yo siempre he dicho que quien tenía razón cuando se enfrentó a Vargas fue Garujo... «El mundo es de los valientes...»

Voz 1: (Increpando) Dígame ¿dónde está Garujo y donde está Vargas?

Voz 2: (Sabihondo) Pero, ¿cuánto tiempo hubo de pasar para que se hiciese justicia?

Voz 3: (Verbigerante) Ahí está precisamente el meollo del asunto. Si los que atenían contra las leyes de la República padecieran en vida lo que mal hicieron, otro gallo nos cantara. Si los gobernantes y sus colaboradores supiesen que la Patria puede demandarles el incumplimiento de sus deberes, la cosa sería diferente.

Voz 1: (Melancólica) Desgraciadamente, los que han abusado del poder en Venezuela, dejan a sus herederos tan apertrechados de riqueza que se hacen invulnerables. Resulta hasta peligroso recordar sus crímenes y desafueros. Ahí tienen el caso de José Ignacio Cabrujas, amenazado de convertirse en el último preso de Juan Vicente Gómez, por el delito de difamación.

Voz 3: (Suavizando el tono) En una época, no sé ahora, la cuarta parte de los procesados en los penales lo eran por difamación. En Venezuela, como dice Ramón Velásquez, no es tan peligroso robar y matar desde el poder, como escribir los crímenes y delitos de los que alguna vez gobernaron.

Voz 1: Más persecución sufrieron por sus escritos Pío Gil, José Rafael Pocaterra, Rufino Blanco Fombona y el mismo Mariano Picón Salas, en plena era democrática, que los sayones a quienes traen al banquillo de los acusados en sus obras y novelas.

Voz 3: (Sentencioso) El escritor es el vengador de una sociedad. Por su intermedio la Patria demanda y condena.

Voz 2: (Burlón) Papel no tumba gobierno. Acepten la realidad nacional y déjense de pistoladas. ¿Quién sabe, salvo algunos eruditos, lo que hicieron la serie de periodistas y escritores que por oponerse a Juan Vicente Gómez terminaron en la Rotunda? Léase la lista de presos del año 23 y dígame si conoce a alguno. (Sugerente) La primera lección que tiene que aprenderse un político es la de su realidad telúrica. Las leyes, como usted mismo dijo, fueron hechas por los culpables para evitar que los conjuren a juicio y encima conservan suficiente poder como para aniquilar a sus adversarios. Si hay una mayoría silenciosa, hay también una minoría silenciosa que trabaja en las sombras, que no se expresa, pero que conspira contra todo aquel que se las eche de moralista.

Voz 3: Eso es verdad. La Psicología del Rumor desde arriba es inmensamente destructiva. Basta poner a circular cualquier calumnia para hacer trizas al más fuerte de los escritores.

Voz 1: (Puntillosa) ¿Será por eso que en Venezuela hasta los escritores de izquierda evaden la acusación, refugiándose en el más puro y aséptico estilismo?

Voz 2: (Jovial) Ya que usted me lo pregunta, no me queda más camino que responderle afirmativamente. Fíjese en mi caso: Modestia aparte, creo mantener el respeto de la comunidad, a pesar de tener más de cincuenta años escribiendo. Eso sí, fíjese en mi estilo. Nada de diatribas contra nadie. Salvo que el muerto no tenga dolientes. Evado los temas escabrosos, y cuando amanezco de mal humor, elijo una figura histórica de doscientos años atrás para dármelas de moralista.

Voz 1: Pero usted es un grandísimo cínico...

Voz 2: (Burlón) Llámelo como usted quiera; pero aquí me tiene, vivito y coleando y de primer chicharrón en todos los eventos sociales.

Voz 3: (Con acento de tribuno) Esto no puede seguir. Los escritores y dramaturgos tienen que continuar, enfrentándose a las injusticias, descubriendo ante el mundo la responsabilidad criminal de los malos venezolanos, sin que amañadas disposiciones legales les impidan cumplir su papel, transformándolos de jueces en víctimas.

Voz 2: ¿Y se puede saber, qué va a ganar con eso?

Voz 3: (Ingenuo. Juvenil) Ejemplarizar; alertar a los que actualmente detentan el poder y a los que mañana los sustituyan de que puedan ser expuestos a la vergüenza pública, que es la mayor pena que se le puede infringir a un ser humano. Si en Venezuela, como acontece en muchos países civilizados, la gente común, corriente y mayoritaria le hiciese sentir su menosprecio a los culpables, otra sería nuestra suerte. Si en vez de saludarlos con alborozo, como se hace, les hiciesen saber su repudio, se abstendrían de delinquir o se alejarían para siempre de Venezuela.

Voz 1: En cambio, hay que ver el respeto y admiración que merecen de la gente los grandes peculadores o sus hijos, que reaccionan como unas cuaimas cuando alguien trae por escrito el mal recuerdo de sus gestiones.

Voz 3: El escritor aspira a sensibilizar la perspectiva y la acción de esa inmensa mayoría silenciosa, que se contenta en murmurar lo que a gritos debe decirse. Es en esa inmensa mayoría silenciosa, donde la Patria encarna para increpar al mal gobernante:

Voz DE MUJER: Yo te acuso, yo te emplazo, yo te demando.







Al pie de la página: "La segunda y sagrada familia" (14/02/13)


Fundación Herrera Luque tiene el gusto de invitarle a Al pie de la página: “LA SEGUNDA Y SAGRADA FAMILIA”, una novela negra de la colección Vértigo, escrita por Inés Muñóz Aguirre, que relata a un candidato presidencial que señalan como ganador. Su esposa ha sido amenazada, aunque mujeres, él tiene dos, con casas, hijos, deudas. La amenaza es la excusa perfecta para que la autora descubra al criminal…. La invitación es para el día jueves 14 de febrero, a las 5:00 pm. en la Biblioteca Herrera Luque y está coordinado por Roberto Lovera De Sola. Aporte Bs. 50,00.

Dirección: 3era. avenida entre 2da. y 3era. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2.

Información: fundacionherreraluque@gmail.com; www.fundacionherreraluque.org; @AmosDelValle, número telefónico nuevo: 0212 2147966

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