Áxel Capriles: Las fantasías de Juan Bimba

Ramón J. Velásquez , demócrata infatigable

Velásquez ha gozado del talento y la formación intelectual necesarios para discernir sobre el contexto internacional de los avatares de la política local y paralelamente no perder de vista los intríngulis personales y familiares que determinan un proceso histórico.

Ramón J. Velásquez ha tenido la rara fortuna de ser a la vez esclarecido historiador y protagonista de la historia de Venezuela. Francisco González Guinan y José Gil Fortoul también exhibieron ambos atributos; pero ninguno como él padeció penurias y presidios por instaurar la democracia como sistema político en un país de tradiciones tan militaristas y caudillistas como Venezuela.

Velásquez ha gozado del talento y la formación intelectual necesarios para discernir sobre el contexto internacional de los avatares de la política local y paralelamente no perder de vista los intríngulis personales y familiares que determinan un proceso histórico. Es de los pocos historiadores venezolanos que poseen una clara conciencia de la dimensión económica de los acontecimientos políticos de Venezuela, Latinoamérica y el mundo.

El abogado y periodista andino ha estudiado a fondo la historia de la Venezuela rural y agropecuaria, su transición hacia una sociedad urbana y petrolera, y su posterior conversión en una nación rentística, que pudo, no obstante, construir una democracia liberal con una economía mixta de mercado bastante bien manejada desde la muerte del temido dictador Juan Vicente Gómez hasta el brusco derrumbe de los precios del petróleo en 1986, a partir de cuya fecha los desbarajustes macroeconómicos, el deterioro de las instituciones y de los servicios públicos y la incapacidad del liderazgo político, empresarial y sindical de erradicar la pobreza comenzaron a cercenar las bases del sistema democrático que tanto costó edificar a venezolanos como el erudito historiador tachirense.

Ramón J. ha sido más intelectual que político, aunque para los venezolanos de hoy ambos atributos luzcan contradictorios. No era así para los jóvenes demócratas que se formaron en las décadas de la transición del militarismo autocrático y oscurantista al pluralismo modernizador y abierto. Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Raúl Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Juan Pablo Pérez Alfonzo o Arístides Calvani pudieron armonizar su vocación de luchadores políticos con el cultivo del intelecto en la cátedra universitaria, en las salas editoriales o en la tribuna periodística.

EL HIJO DE RAMÓN VELASQUEZ Y REGINA MUJICA

Ramón José Velásquez Mujica nació hace 95 años en San Juan de Colón, Estado Táchira, el 28 de noviembre de 1916. Venezuela era un país de poco más de 2,4 millones de habitantes, donde el 84% hacía vida rural. Los venezolanos se ganaban el sustento en las faenas de la agricultura y la cría, ya sometidas a las fluctuaciones periódicas en los precios internacionales del café y el cacao, los principales rubros de exportación. La agricultura, la ganadería y las actividades conexas aportaban el 47% del producto interno bruto, que entonces ascendía a 401 millones de bolívares.
Dos años antes, en 1914, el fenomenal pozo Zumaque había irrumpido con inusitada fuerza de las entrañas de la tierra zuliana, dando inicio a grandes transformaciones en la vida política, social, económica y cultural de Venezuela; pero sobre todo, propiciando un éxodo masivo de los agricultores y trabajadores del campo hacia los campos petroleros y las aglomeraciones urbanas.

La inteligencia del niño andino fue advertida por sus padres, el periodista Ramón Velásquez Ordoñez, y la educadora doña Regina Mujica, de quienes recibió sus primeras enseñanzas. Fue enviado a proseguir el bachillerato en el Liceo Simón Bolívar de San Cristóbal; pero, como era usual en aquel entonces (1935), la culminación de la educación secundaria era posible en la capital de la República, donde el joven tachirense se recibe de Bachiller en el prestigioso Liceo Andrés Bello; no sin antes fundar y presidir su Centro de Estudiantes y dirigir la revista Futuro. Más tarde se graduará de Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela (1942) y Abogado de la República (1943), título que entonces confería, previa defensa de tesis ante un calificado jurado, la antigua Corte Suprema de Justicia. Contrae nupcias con la joven Ligia Betancourt Goicoechea, de cuyo matrimonio nacen Ramón Ignacio, Regina, José Rafael y Gustavo Luis.

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